Origen de la imagen Antigua de nuestra patrona
Por D. Joaquín
García reíllo
En la reciente exposición celebrada en la Casa
de Cultura, ha causado curiosidad una fotografía de la antigua imagen de
nuestra Patrona la Virgen de Criptana, única en su género, ya que no se conoce,
hasta la fecha, otra en que se muestre desprovista del manto y demás
aditamentos de adorno con que desde antiguo la conocemos.
A la vista de la diversidad de opiniones
suscitadas por la replica que de ella ha hecho el insigne escultor D. Fernando
Cruz Solís, por encargo de un convecino y cuya fotografía ilustra el folleto de
propaganda del libro, próximo a aparecer de nuestro paisano, D. José González
Lara, dedicado a relatar los orígenes de cada una de las advocaciones marianas
tenidas por patronas en todos los pueblos de nuestra diócesis, y ante la amable
invitación recibida para colaborar en este programa de ferias, me ha parecido
tema de interés para la mayoría de los vecinos de nuestra villa, aportar en el,
los datos o suposiciones posibles, en orden al origen de la venerada imagen
desaparecida.

Era esta una talla de unos setenta y ocho
centímetros de altura, según relata en un documento fechado en 1653, Fray Diego
de Jesús, prior a la sazón del antiguo convento carmelita, junto con otros
varios detalles.
El citado escultor hace responder este simulacro
al siglo XV, apreciación muy de tener encuentra, ya que entre otros meritos
tiene el de haber sido catedrático durante años de la Facultad de Bellas Artes,
medalla de oro de la misma, restaurador de las obras del Museo de Valladolid,
así como de la imagen del Cristo Sevillano conocido por el apelativo del
"cachorro", cuando fortuitamente se quemo en parte, y sobre todo fue
el escultor comisionado por España, ante la invitación de la Unesco, para
restaurar la célebre "Piedad" de Miguel Ángel mutilada tras el
atentado de todos conocido. Sorprendido, el también, por la fotografía en
cuestión, ha rastreado para alcanzar datos que justifiquen su procedencia,
llegando a la conclusión, corroborada con diversos testimonios, de que esta
talla fue replica de otra salid en aquella época de la escuela de los
“pisanos" (Andrea y sus hijos Nicolo y Tomaso), y que de forma milagrosa
quedo establecida en el pueblo de Trapani, junto a Palermo, en la isla de
Sicilia, prestigiada además por el singular milagro de dar habla a un mudo de
nacimiento. Esta imagen, aun existente, sigue conociéndose como la
"Anunciata" y caso curioso, la imagen de nuestra patrona se la
veneraba igualmente como la Encarnación o Anunciación, celebrando su fiesta
precisamente, el 25 de marzo, como así lo demuestran infinidad de documentos de
nuestro archivo municipal, principalmente como fecha contractual fijada para el
pago de plazos, añadiéndose posteriormente el apelativo de Criptana, viniendo a
quedar solamente como "Ntra. sra. De Criptana" en vez de "Ntra.
Sra. De la Encarnación de Criptana" como antes se ha llamado.
Hecho tan
extraordinario cundió entre otros lugares Europeos, entre ellos los
reinos de la península, sobre todo Aragón, empeñado en la conquista de aquellas
tierras y tan afín al de Castilla, quedando rastro de aquellas replicas o
reproducciones en dichas tierras, una de las cuales llego hasta la capilla del
castillo de nuestro pueblo, quizá adquirida por el Marques de Villena, D. Juan
Pacheco, dueño del mismo como también del de Belmonte, su morada, amén de
otros muchos más enclavados en su dilatado señorío, a él se debieron numerosas
obras de restauración y fortificación en ellos, así como el adorno de sus capillas
y dependencias.
En el testamento que hizo el Comendador de la
Orden de Santiago, Martin Fernández Ramírez, ante el secretario de cámara de
Isabel la Católica el 30 de julio de 1534, mando erigir en el pueblo de su
origen, Villaescusa de Haro, una capilla aun subsistente, en desagravio de las
muchas ofensas inferidas a Nuestro Señor en el Castillo de Criptana,
presenciadas por él, en ocasión de las guerras que contra los soberanos
católicos sostuvo el rey de Portugal, tratando de mantener los mejores derechos
sucesorios de doña Juana "La Beltraneja" apoyado por el
levantisco Marques de Villena, hijo del mencionado anteriormente.
De aquí se deduce probablemente la determinación que contra nuestro
castillo-fortaleza concibieron los monarcas de arrasarlo hasta sus cimientos
como efecto del encono que contra su dueño guardaban, quedando en pie solamente
la capilla albergue de tan Excelsa Patrona.
Escapan a la brevedad de este articulo otras
noticias posteriores que Dios mediante me propongo desvelar, mas prolijamente,
en otro escrito, en atención a todos mis convecinos.
Articulo publicado en el Programa de Ferias
de 1992