NUESTRA SEÑORA de CRIPTANA
Patrona de CAMPO DE CRIPTANA
Es un
hecho cierto que, por los años 43 del nacimiento de Cristo, el apóstol Santiago predicó la doctrina del
Evangelio por estas tierras planas de La Mancha en todas sus villas, lugares y
poblados y, en este caso, el cerro donde en las ruinas del castillo, se
veneraba una imagen de Santa María. Desde la dominación de los Sagras o Segres
hasta la expulsión de los sarracenos, el castillo siempre estuvo en manos de
los invasores. Y dicen las crónicas, que el apóstol Santiago continuó su
predicación en la cuidad de Alternia, hoy Alcázar de San Juan, y que después de
haber convertido a sus habitantes a la fe, les dejó a su despedida, una imagen
de la Virgen María que llamaron Concepción de Santiago y la eligieron Patrona
de la ciudad, conservándola hasta el año 715, en que Alternia fue ocupada por
los sarracenos.
Los
alternienses, al ver próximas las huestes enemigas, decidieron ocultar la
imagen en una cueva que dista de la ciudad legua y media, llamada Cueva de la
Laguna, y construyendo en lo más profundo de ella una humilde capilla; la cueva
llegaba hasta el mismo cerro del castillo. Por este subterráneo iban los
alternienses a visitar a su Patrona y solicitar de Ella su intervención y ayuda
en las causas más difíciles. Así, poco a poco, fueron falleciendo las gentes
mayores y por lo tanto, fue decreciendo esta costumbre hasta quedar,
definitivamente, olvidada y borrándose toda huella del lugar donde había sido
escondida la imagen.
En el
año 1223, según la tradición, la Virgen se aparece a un humilde y honrado labrador
de Villajos, llamado Alonso Miguel que, con su mujer Esperanza, fueron a aquel
paraje cercano al castillo a labrar unas tierras en el día tercero de Pascua de
Resurrección. Cuenta la leyenda que dejaron sus bueyes o mulas paciendo o
pastando y subieron a las ruinas del castillo, llegaron a lo alto del cerro por
la parte del mediodía. Una vez allí fueron deslumbrados por un fuerte
resplandor; miraron atentos y vieron a la imagen de Santa María, quedando
atónitos por tan singular hallazgo. Inmediatamente, dieron parte de lo ocurrido
a las autoridades eclesiásticas de Villajos y a todos los vecinos y,
seguidamente, se fueron en procesión y prometieron, solemnemente, levantar una
pequeña capilla donde albergar a la Virgen. Más tarde, se fusionaron varios
poblados, incluido Villajos, para fundar uno nuevo que próximo al castillo llamarían
Campo de Criptana. Realizada la nueva fundación, erigieron un magnifico templo
sobre las ruinas de aquel castillo, templo que sería quemado junto con la
imagen en 1936 y después construido de nuevo en 1939 mediante proyecto de
Enrique Alarcón Sánchez, hijo ilustre de la villa.

Antigua Imagen de la Stma. Virgen de Criptana. destruida en 1936
Fotografía cedida Familia José Gonzalez Lara
La
milagrosa imagen de María Santísima de Criptana, como se la llama, fue aquella
que el apóstol Santiago dejó a la ciudad de Alternia al despedirse de su
predicación por estas tierras. Lo acredita la ininterrumpida tradición de los
vecinos de Alcázar de San Juan de visitar a la Virgen y practicar su devoción.
Dicen
los mayores del ¨lugar¨, que en bastantes ocasiones se ha intentado pasar a la
Cueva de la Laguna para ver de encontrar la humilde capilla en la que estuvo la
Virgen durante siglos y no ha podido lograrse.
Desde
los primeros tiempos, se celebra la romería de la Virgen Santísima de Criptana
el día de su Fiesta Mayor, el Lunes de Pascua. Es día feriado y el pueblo se
congrega en el cerro para acompañar a su patrona. Se le hacen cultos solemnes
con Misa, coros y orquesta; después, la Virgen sale en procesión por el cerro y
es llevada a hombros por los mozos y mozas que más hayan pujado en la subasta
de las andas. Por la tarde, el pueblo, vestido con sus mejores galas, sale a
esperar que llegue la Virgen a las ¨portás¨, que llegara a la puesta del sol
entre músicas, palmas, vivas, de la multitud que la acompaña. El clero, con
cruz alzada, y las autoridades civiles la reciben, llevándola en procesión
hasta le templo parroquial, en donde ha de quedar para veneración de los
fieles….
José
González Lara
Extraído del original del Libro: SANTA MARÍA